31.1.13

Stormraider.

Déjame nadar en tu ausencia más llena, en tu olor más presente.
Seamos la contradicción del cielo, la pesadilla de este suelo;
el aroma de la calma, el susurro más vivo de la duda más inerte,
déjame volar mientras las calles están vacías y el miedo ausente.

Méceme en tu invierno traicionero, en tu sueño de balbuceo incoherente.
Enrédame en el vaivén de tus secretos, en lo más grande de un mensaje escueto;
en un silencio menos mío, en nuestro dulce arrullo impaciente,
y enséñame a operar la ecuación de estos corazones que no mienten.

Seamos el mejor arpa del Sáhara, el mejor viento de enero,
las ciudades fortificadas, la magia de aquellos que sienten,
la escritura viva, la respiración agitada, el alma inquieta,
seamos el tiempo que vuela.

Y si tenemos que ser,
o no ser,
o ser sin ser
o sin ser, ser,
sea como fuere,
fuere como sea,
seamos tormenta.




16.1.13

Cosy.

Encaramada al mar como estaba, dejó su pelo al aire mientras susurraba al viento con aquella infantil sonrisa, que un día de otoño le había robado su miedo al invierno. Que se lo había arrebatado a golpe de caricia, y que sus latidos naranjas se habían enredado en su pelo de fuego. Había descubierto cómo burlar el falso sol de diciembre cubriendo a carcajadas aquel cielo que le hacía cosquillas en el costado, rasgando el silencio con las palabras de un universo oculto entre canción y canción, y guardando entre las sábanas los secretos de un océano de nubes.

Había descubierto entre las cosas más comunes, la cosa más excepcional.

7.1.13

Soulmate.

¿Y si esa persona que ahora significa todo tu consciente, estuvo alguna vez, durante mucho tiempo, almacenada en tu subconsciente?

Las personas son como libros. Libros ocultos entre otros libros en bibliotecas repartidas por todo el mundo. Podrás conocer "los mejores", "los más famosos", "los más vendidos", "los más recomendables", pero un día repararás en el lomo o la portada de uno que llevas años mirando y nunca has leído. O te lanzarás a por el que parecía estar llamándote desde que posaste tus ojos en aquella estantería. Pasarás las páginas y terminarán de escribirse según tu mirada acaricie sus páginas. Te verás descrito en sus hojas. Será tu libro. Y, de alguna manera, contará tu historia como tú contarás la suya.

22.12.12

Blessed.


Maldita tu manía de colarte entre mis palabras y robármelas una a una con ese mar en calma.  Maldito tu mar por alborotar mi café, y maldito mi café por querer ser bebido por tus labios.  Malditos tus labios por susurrar azul en mis oídos. Malditos mis oídos por estremecerse en tu melodía. Maldita tu melodía por buscar los acordes en mis suspiros, y malditos tus suspiros por jugar con las ideas de mi pelo. Maldita la idea que tuvieron tus brazos de buscarme la primera vez. Maldita la primera vez que decidí que aquella cárcel era libertad.

Malditas mis ganas de no echarte de menos.
Malditas mis ganas de decirte que te quiero.

4.12.12

Lava.

Contó la sirena al viento
lo que el mar no quiso confesar,
que sus aguas buscaban la arena
de una dulce mañana de sal.

Volaron gaviotas de día
tejiendo redes al alba
con suaves estelas de deseo
que eran sus ojos de lava.

Susurró la sirena,
me arrulló el mar,
me perdí en la arena
y en tu sabor a sal.

Aleteó una gaviota,
que antaño cantaba
en suspiros de alma rota,
la sinfonía del alba.

Cuerpo plagado de estelas,
inocente mirada de estrellas,
certero deseo
de ojos de fuego,
mirada de incienso
y delicado «te quiero».

18.10.12

Mírame.

La pequeña fracción de segundo en que dos desconocidos intercambian una mirada. La primera y la última, o la primera de muchas.

Las chispas de una historia en color sepia. Las aristas de un par de canciones en verano. Un microclima del que sólo entienden las retinas y un latir que no comprende de la profundidad de sus pupilas. El fervor del viento y la eterna duda en su regazo. Voces intercaladas en ecos que rebotan y se entrelazan en su propia bipolaridad; que no saben si vienen o si van. Hojas de calendario indecisas. Guitarras que un día corearon su nombre y notas que cambiaron de cuerdas a las que cortejar.

La pequeña fracción de segundo en que dos conocidos intercambian una mirada. No dejes que lo que tuvo una primera, tenga también una última.

14.10.12

Deshaciendo nudos.

Tenía ganas de que lloviera, como siempre. De que la melancolía me cogiera en casa, en el salón, con una manta y una taza de chocolate entre las manos. Tenía ganas de que hoy el cielo me acompañara, y de que sus aguas me susurraran que estuviera tranquila. Que no pasaba nada. Que tal como ahora empapaban las baldosas, al día siguiente ya se habrían evaporado. 

Y es que el gris es así. Flota. Va y viene. A veces nos cala. Otras, nos coge en la cama. Pero se seca, se va. Nos deja su olor y lo sustituimos por canciones y el tamborilear de los dedos. Por sonrisas y un improvisado baile en el corazón.

Pero tal como ronda el gris, lo hace también el azul del cielo, el candente dorado del sol, y el húmedo verde de los árboles que madrugan. Flota, gris, flota, que yo dejaré los pies en la tierra.