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8.4.12

Music Player ► ▌▌ █▌

++++++. Perfecto. Ese es el volumen que necesitas. El que hace que tu única preocupación sea la historia que cuenta esa canción, y no la tuya. El que hace que el exterior enmudezca, y con él tu malestar. El que hace que el mundo aligere su peso sobre ti. Porque cuando te sientes solo, roto, débil, cuando sientes que no eres suficiente, cuando sólo tienes ganas de gritar, la música grita contigo. Ella se acondiciona al ritmo de tu corazón y siente como tú sientas. Y puebla tu soledad, y colorea lo que ha quedado en ese triste recuerdo en blanco y negro recién salido de una Polaroid.

Chilla otra vez. Berrea. Siéntete todo lo mal que quieras. Húndete con la guitarra como compañera. Pero luego salta, respira, siente y ríe, que el mundo ya pesa demasiado con sus juegos sobre tus hombros adolescentes.

En definitiva: vive. Porque si cantas con la música, la vida cantará contigo.

26.1.12

Anochece.

Un rostro blanquecino que sucumbe al paso de los años en forma de arrugas y esa casi permanente barba de tres días. Rostro inexpresivo, las manos en el regazo, los ojos de quien ha perdido la ilusión; de quien parece creer que la vida ya no tiene nada que enseñarle; de quien parece creer que ya nada puede sorprenderle; labios  tensos que rehúsan cambiar de posición, voz quebrada entre acordes anodinos de quien parece no saber lo que la vida puede ofrecer; de quien parece no saber lo que pierde. A veces dejas caer una sonrisa de soslayo, y dura, y dura, pero me cuesta arrancártela mucho más que antes, cuando tenías luz, la misma que se va apagando poco a poco y de manera irremediable; la misma luz brillante que ya sólo disfruto en fotos; la misma luz brillante que ya queda allá a lo lejos...

...la misma luz brillante de la que casi no me acuerdo.

21.12.11

Blanco y negro a color.

—Tío, casi llegas tarde incluso el día de tu entierro. Aunque esta vez no ha sido culpa tuya... ha sido más bien del ayudante en prácticas del hombre que hizo la autopsia a un muerto de la misma funeraria que tú. Resulta que el zagal le dio por difunto y sólo estaba en estado catatónico. Imagínate el susto cuando han escuchado ruido dentro del ataúd... Casi puedo oírte quejar de que alguien la haya liado más que tú, envidioso -le da una patada a una piedra- ¿te acuerdas ese día que nos disfrazamos de bailarinas de ballet en pleno invierno por mitad de la calle? -suelta una carcajada y se pone muy serio rápidamente, se ha olvidado de que está en un cementerio- ¿y de ese día que la Francisca te pilló dándote el lote con la Isabel en la plaza del pueblo? Anda que... la que montaste tú solo por darte una alegría al cuerpo, bribón. Aunque fíjate si eras listo, que aún te casaste con la Paca... no sé con qué la engañarías, porque pa' aguantar a un ceporro como tú, tela. Eso sí,  lo que nunca olvidaré será el viernes aquel en el que me dijiste con toda la seriedad y rigidez que te cupo en el cuerpo que eras un espía ¡un espía de un pueblacho como este! Recordarás que me reí tanto que me atraganté con la manzana que le robamos al Iranzo, pero más me reí cuando dijiste que cualquier día de estos fingías tu muerte...
—Y no mentía, Ferlosio, no mentía.

5.12.11

Red Balloon

Lo había soltado sin querer. Lo sintió escapar y no pudo volver a cogerlo. Sus reflejos no eran muy rápidos, y su estatura no le habría llevado muy lejos. Tiró de la mano de su madre y apuntó con uno de sus regordetes dedos hacia el globo rojo que ascendía con tranquilidad hacia el cielo azul salpicado de esponjosas nubes blancas.
—¡Vaya, cielo! ¡Se ha ido!
—¿Y a dónde irá, mamá? -preguntó con infinita curiosidad sin despegar su mirada castaña de su preciado tesoro. ¿Quién sabe? Tal vez volvía.
—Pues al cielo, mi amor.
—¿Al cielo? -hizo una pausa- ¿con el abuelo Leoncio?
—Claro -contestó ella sonriendo- vamos, cielo, ya te compraré otro de camino a casa.
Pero ella seguía con sus pupilas clavadas en él. ¿De verdad llegaba hasta el cielo? ¿De verdad llegaría hasta su abuelo? Y si llegaba, ¿sabría él que era su globo? ¿Lo guardaría y cuidaría hasta que se encontraran? Mientras divagaba en silencio, había dejado caer la mandíbula inferior a la par que su pelito oscuro y liso era revuelto por una débil brisa y el objeto de su curiosidad no era ya más que un punto. Y por fin, desapareció sin más, confundiéndose en la inmensidad del cielo.
¿Llegaría?